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Jueves, 07 Junio 2018 23:49

Víctimas por siempre

  • twitter: @Olmosarcos_

Los cambios de gobierno en Puebla y Veracruz, no llegaron cumpliendo la promesa de fortalecer la justicia

Ser víctima de un delito se convierte en un estigma vigente que no cambia ni trasciende, sin importar estado de la República, partido que lo gobierne, si vives en el campo o la ciudad, no importa tampoco el contexto cultural, ideológico o cualquier circunstancia bajo la que te ubiques. La delincuencia no respeta condición social, ni cultural, tampoco es inherente a los procesos electorales.

En entidades como Puebla y Veracruz, pese a la alternancia, el acceso a simple justicia es territorio pantanoso.

Hace unos días cuatro cuentahabientes fueron atracados al salir de sucursales bancarias en la capital de Veracruz, Xalapa. Más de 700 mil pesos de botín para los amantes de lo ajeno. Fue solo el comienzo del calvario de quienes confiando en las leyes acudieron a pedir lo menos, una voz que los escuchara en la Fiscalía. Toparon con pared.

Personal de mala gana, largas horas de espera, vueltas que sumaron al menos tres días, peticiones de favores, gastos y más gastos, y a una semana de lo ocurrido, las investigaciones no tienen avance, el dinero se esfumó, la justicia se evaporó y el coraje sigue vigente.

Con el cambio en el partido en el poder y las promesas de modernización de la Fiscalía, no llegó la paz y mucho menos la justicia. Esta sigue regida por los compadrazgos, el interés económico. No es barata, mucho menos accesible para todos. Peor aún si quien buscas es un familiar desaparecido, el trato, humillante, al grado de la burla.

En la Fiscalía General de Puebla no es nada distinto. Desde hace por lo menos 10 meses, dos colonias de la capital poblana han sido azotadas por robos y asaltos, lo que ha provocado una psicosis colectiva que se puede percibir al leer los mensajes de un chat interno que crearon. Un ruido y activan las alarmas, los silbatos, despiertan y otro robo.  

Para estos vecinos, poner una denuncia es perder toda una tarde, y el día siguiente, una tarde más y sin darte cuenta ya perdiste una semana. Los peritos muchas veces no llegan, se comprometen o te hacen esperar en tu domicilio para indagar o juntar alguna pista y te plantan. Te omiten, sobre todo cuando se denuncian delitos menores. La FGE poblana los menosprecia.

Poner una denuncia, además del tiempo que demanda, lo cual ya es por sí mismo una pérdida, no es nada barato. Y mucho menos lo es si quieres que el trámite se agilice, todo sube de precio, si quieres acceder a la justicia.

En medio de todo esto, la celeridad llega solo cuando ambas fiscalías, la poblana y la de Veracruz, han sido utilizadas por los gobernantes en turno para presionar, para amedrentar al oponente, encoleriza a cualquiera.

Los delitos castigados se encuentran por los suelos, testimonios de enojo e impotencia caen por minutos en redes sociales, conversaciones y a las autoridades, que muestran una incapacidad ominosa de responder ante estos hechos.

En medio de todo esto, la indolencia de quienes están a cargo de la justicia es asombrosa. Un fiscal que anda de vacaciones en Argentina, su par veracruzano más preocupado por su dieta, el otro sujeto a una guerra de guerrillas y su par veracruzano acompañado del equipo de fútbol ‘Desaparecidos FGE’ a ojo de todos como burla.

Y en el suelo, si eres víctima de un delito, te vuelves víctima por siempre, no hay vuelta atrás.