Lunes, 26 Marzo 2018 20:11

Barbosa, sin brújula

  • twitter: @ferMaldonadoMX

Ochoa Guzmán estuvo en Puebla sin el Peje, sin representante alguno del Movimiento de Regeneración Nacional y sin Luis Miguel Barbosa.

El ex dirigente nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Rafael Ochoa Guzmán estuvo en Puebla para hablar de candidaturas y campañas en torno al proyecto del Peje, Andrés Manuel López Obrador... Sin el Peje, sin representante alguno del Movimiento de Regeneración Nacional y sin Luis Miguel Barbosa, el candidato al gobierno del estado.

Extraño en un perfil como Ochoa Guzmán, operador indiscutido de la maestra Elba Esther Gordillo Morales, la ex dirigente que goza de cárcel domiciliaria, no haya corrido la cortesía a los seguidores, militantes o candidatos de ese partido, aliado de la chiapaneca encarcelada por la administración de Enrique Peña Nieto.

De paso, abona a la percepción que existe sobre la ausencia de una coordinación de campaña del senador con licencia sólida, con capacidad de ejecución y con una solvente interlocución con los distintos grupos que a codazos se disputan un lugar en la locomotora del tabasqueño que va por la tercera campaña.

La reunión fue convocada en el Salón Calabria, en la calle Ejido 6101 de la colonia Bugambilias el jueves 22 a las 18:00 horas. Participaron unos 150 docentes, casi todos de la sección 51 y los acompañó dos abanderados, cuota de Gordillo Morales, Guillermo Aréchiga, ex dirigente magisterial; y Héctor Alonso Granados, ex diputado local por Nueva Alianza.

Testimonios convocados a través de una organización de la "sociedad civil" denominada Redes Sociales Progresistas narraron al autor de esta Parabólica de lo hablado en esa encerrona y de los silencios, que en política también dicen mucho.

Tema ausente en el encuentro con esta agrupación que de acuerdo con su sitio en internet se define como "Miembros activos de la sociedad civil, a través de una amplia, plural e incluyente convocatoria, hemos decidido organizarnos en redes" fue el del régimen plutocrático de Rafael Moreno Valle, personaje central en el episodio político que se vive en Puebla.

Curioso que reunidos con esta "plural e incluyente" agrupación, tres ex aliados del ex gobernador Moreno Valle como Ochoa Guzmán, Aréchiga y Alonso hayan decidido dejar a un lado a quien desde noviembre del año pasado, el candidato Barbosa anticipó, llevaría a la cárcel.

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¿Sabía el senador que la reunión del gremio magisterial poblano sería anfitrión de un enviado de Elba Esther Gordillo, aliada de López Obrador? ¿Decidieron callar las redes sociales progresistas, para evitar una presencia incómoda? ¿Fue una complicación de agenda? ¿Error de cálculo del candidato a gobernador no presentarse a ese encuentro, en lo oscurito?

A casi cuatro semanas de que arranque la campaña, Morena en Puebla carece de una figura que permita una clara coordinación entre los involucrados. Está claro que poseen todo para ganar, sobre todo percepción de que este país necesita un reset. El problema es que en Puebla el candidato se empeña en enviar señales de debilidades tangibles en estrategia aérea y terrestre para una pelea competitiva.

Si no que le pregunte a Ochoa Guzmán, el operador de la impresentable Elba Esther Gordillo, sabedor que en política no se improvisa como cuando en 2010 llevaron al triunfo a Moreno Valle.