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Martes, 15 Mayo 2018 23:29

Martha Érika y su campaña del ‘mea culpa’

  • twitter: @Alvaro_Rmx_V

Es la campaña del constante deslindarse del todo

Los ejes discursivos de la panista Martha Érika Alonso Hidalgo, esposa del ex mandatario poblano y candidata a la gubernatura por la alianza Por Puebla al Frente, resultan, inexorable y lamentablemente, un constante ofrecimiento de disculpas.

La candidata, con la imagen de nobleza que tiene y que no tendríamos por qué dudar que es genuina -yo creo que así lo es-, se la pasa en cada acto proselitista reconociendo, entre líneas, los yerros que heredó Rafael Moreno Valle Rosas a Puebla.

La suya es la campaña del “mea culpa”, la expresión en latín que significa “mi propia culpa”, aunque en este caso, la responsabilidad es más de él que de ella, por la inseguridad en todo el estado, la horrorosa cifra de feminicidios, el abandono de los pobres en colonias de la capital y en los municipios, el gasto en obras inútiles y suntuosas, el endeudamiento descomunal y por más de tres décadas, las reminiscencias del amargo autoritarismo y un larguísimo etcétera.

La de Martha Érika, y es lamentable porque no merece este ingrato papel, es la campaña del constante deslindarse, sin querer del todo y sin poder en nada, de los pecados del morenovallismo.

Esas manchan resultan su estigma y de ahí que en muchos, muchísimos sectores de la sociedad poblana, en donde no tiene simpatizantes ni se escucha su coro de porristas, sean tan mal recibidas sus propuestas.

Dice ella, literal, que “no permitiremos” más feminicidios. Luego entonces e inevitablemente está reconociendo que en la administración de su marido se “permitieron” y, vayamos más allá a leer entre líneas, no se hizo lo suficiente para evitar que más de medio millar de poblanas hayan sido asesinadas.

Martha admite que la privatización del agua y la entrega, a conveniencia y por órdenes de su consorte, de la concesión a Agua de Puebla para Todos ha sido un error y se comprometió a que en 100 días solucionará los cobros excesivos, el pésimo servicio, los abusos y las omisiones que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha advertido que violan las garantías básicas de los poblanos al acceso al líquido de vida.

Pues, luego entonces y, en un ejercicio de silogismo, nos está diciendo Martha Érika que ella, con su sensibilidad femenina y mayor capacidad de escuchar a la población, no será tan mala gobernadora como lo fue su compañero de vida.

Seguramente los “tiburones” de su equipo de campaña tendrán una percepción que jamás reconocerán en público, pero es evidente para quien lo quiera ver, lo difícil que a la panista le está resultando la presentación de sus planteamientos y la construcción de una retórica que atraiga a los poblanos a votar por ella.

La constante disculpa y los “mea culpa” de ella por los errores de su pareja no hacen sino recordarnos a muchos poblanos que siempre estará ahí, latente, la posibilidad de que Rafael vuelva a tomar directa o indirectamente las decisiones.

Álvaro Ramírez Velasco