La columna de Jorge A. Rodríguez y Morgado
“Un cínico es alguien que, cuando huele flores, busca inmediatamente un ataúd”
Henry Louis Mencken
El término "cínico" ha evolucionado de forma radical a lo largo de la historia, pasando de describir una escuela filosófica que buscaba la virtud a través de la austeridad a referirse a una persona que actúa con falsedad y desvergüenza descaradas. El sentido original de la escuela filosófica se perdió y la atención se centró en los aspectos más extremos del comportamiento humano como la indiferencia hacia las normas sociales y la indolencia a la moral instituida.
La palabra cínico proviene del griego kyon, que significaba “perro”, y de allí procede también la voz española can, que dio su nombre a las islas Canarias. A partir de kyon, se formó la palabra griega kynikós con el significado de “los que se mofan como perros”, que más tarde daría lugar al surgimiento del vocablo latino cinicus (cínico), que fue el que llegó al español con el sentido de “burlón”.
Se considera que el fundador de la escuela cínica fue Antístenes, un filósofo griego ardiente seguidor de Sócrates. Antístenes enseñaba en un gimnasio llamado Cinosarges, que significaba "lugar del perro ágil". Otra razón de ese nombre era su estilo de vida, similar al de los perros, comiendo y satisfaciendo sus necesidades básicas en público sin pudor.
Los seguidores de esta escuela cínica, nada tenían de cínicos en el sentido actual del término. Los discípulos de Antístenes desdeñaban el lujo y las riquezas, daban gran valor al conocimiento y a la formación intelectual, y se “burlaban como perros” de la gente común, de la mediocridad y de las aspiraciones convencionales.
El filósofo griego Diógenes de Sinope, también llamado Diógenes el Cínico o Diógenes el Perro, fue el más destacado representante de la escuela cínica. Diógenes vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza material extrema en una virtud. Se dice que vivía en una tinaja y que de día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo que “buscaba hombres honestos”.
Entre las anécdotas de este filósofo se cuentan que entre todas sus pertenencias tenía su bastón, su manto, y su mochila, que contenía una vasija y un cuenco para comer y beber. Un día vio cómo un niño comía y bebía agua con las manos y Diógenes pensó que todavía tenía cosas superfluas por lo que desechó su vasija y su cuenco.
Cuando Platón le dio la definición de Sócrates del hombre como “bípedo implume”, Diógenes desplumó un gallo y ante el asombro de los discípulos y del mismo Platón lo soltó en la Academia diciendo: “¡Te he traído un hombre!”. Entonces Platón le agregó a la definición: "El hombre es el bípedo implume con uñas anchas.
Se dice que una mañana, mientras Diógenes se hallaba absorto en sus pensamientos y tomando el sol fuera del gimnasio que estaba a las afueras de Corinto, llegó Alejandro Magno se puso frente a él y dijo: "Soy Alejandro", a lo que Diógenes respondió: "Y yo Diógenes, el perro". Alejandro preguntó: "¿Por qué te llaman Diógenes, el perro?", a lo que Diógenes le respondió: "Porque alabo a los que me dan, ladro a los que no me dan y a los malos les muerdo". Alejandro le dijo: "Pídeme lo que quieras". Por lo que Diógenes sin inmutarse le contestó: "Quítate de donde estás que me tapas el sol". Alejandro le dijo, me gustaría ser Diógenes”, a lo que Diógenes respondió: "Y si yo no fuera Diógenes, también querría ser Diógenes".
El concepto de cínico ha evolucionado tanto que, en la actualidad, una persona "cínica" se define por la falsedad, la desvergüenza y actuar con descaro y sin pudor contra la moral comúnmente admitida. A menudo se asocia con la hipocresía o la falta de sinceridad.
El significado del concepto moderno de cínico, ha adquirido los siguientes significados: 1. Quien se expresa con ironía de los eventos que observa, utilizando el sarcasmo y la burla. 2. Quien actúa o se comunica con falsedad o incoherencia, en relación con sus acciones pasadas. 3. Quien cree que la gente solo está motivada por el interés personal. 4. Quien se moviliza solo por sus intereses personales. 5. Quien tiende a desarrollar interpretaciones pesimistas de los eventos.
Como se aprecia, amable lector, el cinismo está vigente y ha pasado de ser una antigua filosofía griega de vida austera y virtuosa, a describir una actitud moralmente reprochable y egoísta, carente de sinceridad.