El Blog de Puebla Deportes escribe Claudia López Torre
La final de la UEFA Women’s Nations League volvió a recordarle al mundo que la selección española femenil es un equipo construido para competir incluso cuando las circunstancias parecen jugar en su contra. Después del 0-0 en Alemania, un partido tenso y cerrado donde las locales generaron mayor peligro y España resistió con orden y paciencia, todo quedó listo para que la vuelta en Madrid definiera a la campeona de una competencia que apenas suma dos ediciones desde su creación y como ocurrió en la inauguración de este torneo en 2023-2024, nuevamente fue España quien levantó el título, confirmando su hegemonía continental mientras Alemania, una potencia histórica, sigue sin poder coronarse en esta nueva etapa del fútbol europeo.
La vuelta en el Metropolitano tuvo todo el dramatismo y la energía de una final. Más de 50 mil personas empujaron a La Roja desde el arranque, pero fue en la segunda mitad cuando el partido se rompió a favor del conjunto español. Claudia Pina abrió el marcador con un toque lleno de intuición y temple, y ese gol liberó a todo el equipo, Vicky López, con la personalidad de quien no siente el peso de los escenarios grandes, marcó el segundo con un disparo que encendió a la afición y otra vez Pina, en estado de gracia, sentenció el 3-0 que selló el global y sofocó cualquier aspiración alemana. Fue un triunfo contundente, limpio, un partido donde España impuso su famoso estilo de posesión, ritmo, presión alta y determinación absoluta frente al arco.
Pero quizá lo más admirable de esta selección no estuvo únicamente en los goles, sino es en cómo llegó a jugar este partido, apenas 48 horas antes, el equipo recibió un golpe devastador, Aitana Bonmatí, actualmente considerada la mejor jugadora del mundo, tres veces ganadora del Balón de Oro y motor creativo del mediocampo, sufrió una fractura de peroné durante un entrenamiento. La noticia cayó como un balde de agua fría en la concentración, perder a una futbolista de su calibre, en vísperas de una final, es un golpe emocional y deportivo que derrumbaría a muchos equipos. La intervención quirúrgica era inevitable y Aitana quedaba fuera por meses, en un momento en el que su liderazgo y su inteligencia táctica parecían insustituibles.
Esa escena recordó inevitablemente lo que en su momento vivió Alexia Putellas, el dolor de ver truncado un pico de rendimiento por culpa de una lesión injusta, de esas que no entienden de méritos, talento ni trayectoria. El fútbol femenino español ha sido testigo, en muy poco tiempo, de cómo dos de sus máximas referentes han tenido que detener su marcha cuando estaban en la cúspide. Y, aun así, no rendirse y regresar al nivel que se encontraban como lo logró la apodada “Reina del fútbol femenino”, Alexia Putellas, sin quitar el mérito que tiene la selección que siempre ha encontrado una manera de recomponerse y es ahí donde está su verdadera grandeza.
Porque España no es solo de sus estrellas, es un grupo que ha sabido levantarse después de conflictos internos, de tensiones con directivas, de lesiones, de ciclos abruptos y de cuestionamientos externos. Ha tenido triunfos resonantes y derrotas dolorosas, momentos de gloria absoluta y momentos de incertidumbre que parecían amenazar su estabilidad. Pero, incluso en medio de sus propias tormentas, este equipo mantiene una identidad clara, un estilo reconocible, una convicción de juego y una generación de futbolistas que compiten con una madurez sorprendente para su edad y con mucha calidad.
Esta Nations League, la segunda en la historia del torneo y la segunda que termina en manos españolas, no solo amplía su palmarés, confirma que, pese a las bajas, pese a las presiones y pese a las narrativas adversas que a veces las rodean, España sigue siendo una potencia, y lo es porque más allá del talento indiscutible que tienen sus jugadoras, es una selección que ha aprendido a sostenerse en el colectivo, en la calidad que brota desde la banca, en la serenidad con la que asumen los retos y, sobre todo, en la valentía de jugar siempre hacia adelante. Una selección que, con o sin sus estrellas disponibles, sigue mostrando al mundo que el fútbol femenino español no es moda ni casualidad, es un proyecto sólido, competitivo y lleno de talento. Que como en toda historia grande, está escrito con resiliencia, con cicatrices, con momentos de luz y oscuridad, pero siempre con la certeza de que este equipo sabe vencer incluso cuando parece que el destino intenta ponerle pruebas de más.
@clau_0701