El salón de las costumbres y de los puristas

El salón de las costumbres y de los puristas
Luis Palacios
El Blog de Puebla Deportes

El Blog de Puebla Deportes escribe Luis Palacios 

Por tercera ocasión, Fernando Valenzuela, uno de los hombres más grandes en la historia del béisbol mexicano y latino, quedó excluido del Salón de la Fama de Cooperstown; el que algunos presumen es el mejor de Estados Unidos y el mundo.

La reciente votación del Comité de la Era del Béisbol Contemporáneo no favoreció a “El Toro” quien no alcanzó el 33% de los votos necesarios para mantenerse en las aspiraciones inmediatas y del 75% (12 de 16) de los sufragios para su exaltación.  

Sin querer entrar en críticas o cuestionamientos del galardón a Jeff Kent, gran segunda base por más de 16 años en “La Gran Carpa” con franelas como los Azulejos de Toronto, Mets de Nueva York, los Indios de Cleveland, Gigantes de San Francisco, Astros de Houston y Dodgers de Los Ángeles, el mensaje es muy claro: en el recinto fundado en 1939 se da una elección de “puristas” y se crean o venden farsas.  

Aunque los criterios oficiales jamás han mencionado una cifra de victorias obligatorias, parece ser que la regla no escrita sólo suele favorecer a los lanzadores con 200 o más triunfos para entrar a Cooperstown, el nacido en Etchohuaquila, Sonora; terminó su carrera con 173, una cifra respetable, pero insuficiente según esa tradición. 

El legado del sonorense es incuestionable, sus 17 temporadas en las Grandes Ligas y su irrupción son lo más memorable, más allá de esa campaña de 1981, la cuál aún es considerada histórica al conquistar simultáneamente el premio al Novato del Año, el Cy Young y la Serie Mundial con los Dodgers y que muchos señalan como la que desató la famosa “Fernandomanía”, aunque la “Fernandomanía” no radica en los números sino en el legado cultural que construyó en los años ochenta y que traspasó las barreras del país vecino justo cuando este y la liga salían del fenómeno causado por la huelga.

La verdad no se puede tapar con un dedo y más cuando la figura de Valenzuela permanece presente en ambos lados de la frontera. Su nombre se ha colocado nuevamente en la opinión pública durante los últimos dos años en donde se impulsó por medio de homenajes, reconocimientos, constantes nombramientos en los medios de comunicación y la promoción con la que se intentó catapultarlo a raíz de estar entre los ocho candidatos a la clase 2026.

Luego de lo ocurrido la noche del domingo muchos concluimos que Valenzuela no necesita estar en el Salón de la Fama; su figura sigue viva en Los Ángeles, en México y en toda la comunidad beisbolera que lo reconoce como un ícono como cuando los Dodgers en 2023 retiraron su emblemático número 34, gesto que coincidió con el cambio de nombre de la casa de los Naranjeros de Hermosillo, “Estadio Sonora”, por el de la leyenda. Otro es que tras su fallecimiento el 22 de octubre de 2024, los blanquiazules disputaron la Serie Mundial portando un parche de luto en su honor y conquistaron el campeonato contra los Yankees. Para este año mantuvieron el parche toda la temporada y volvieron a coronarse, esta vez frente a los Azulejos de Toronto. También quedó marcado con la inauguración de un mural de Fernando Valenzuela en el Dodger Stadium, obra del artista Robert Vargas y por si fuera poco , el estado de California declaró el 1 de noviembre como el “Día de Fernando Valenzuela”, reconocimiento que subraya su trascendencia deportiva, cultural y social.

El camino hacia Cooperstown se complica con la última esperanza de ingresar hasta 2031, donde seguramente se vivirán nuevamente las reglas no escritas, los criterios informales y la competencia de un proceso que continúa como obstáculo para hombres como Barry Bonds, Roger Clemens y Gary Sheffield quienes tampoco alcanzaron los votos, estos siguen siendo presa del uso de las sustancias prohibidas en una época permitida pero que gracias a las costumbres de los puristas los marcará de por vida.