La Editorial escribe Fernando Maldonado
En los próximos días cobrará mayor vigor el debate sobre la racionalización del dinero público dispuesto en el Presupuesto de Egresos 2026.
El gobierno federal deberá aplicar la lógica del buen administrador: menos deuda, más beneficio social directo para la gente y obras que permitan poner a México en el plano de la competitividad.
Del monto general que el Congreso de la Unión dispuso en la maratónica sesión el martes 4 de noviembre hay un mensaje implícito que no se debe soslayar.
Ante las voces que cuestionan los criterios y políticas públicas del partido en el Gobierno, el uso del dinero en la era de la 4T deberá despejar la duda sobre la supuesta existencia de crisis económica que solo deberá tener lugar en la febril imaginación de la oposición.