La editorial escribe Jesús Olmos
Camino a la salida del recinto legislativo de San Lázaro, la que debe ser la casa de todas y todos los mexicanos, una estampa de los tiempos políticos actuales la pinta de cuerpo entero Cuauhtémoc Blanco Bravo.
El ex futbolista, jugador del América y seleccionado nacional mundialista, ha tenido un gris paso por la política con tonos oscuros y su sola presencia ya pinta para el negro.
Al tomar la salida para irse a realizar otras actividades (en las que se puede incluir ir a la TV, el pádel o alguna otra cosa más importante que legislar) le mandó un beso a la diputada Martha Aracely Cruz Jiménez, quien lo acusó de ser un violentador.
Y es que su estancia en la Cámara de Diputados se la debe a una serie de apridamientos muy bien arraigados, pese a las acusaciones terribles que pesan sobre él y a eso le sumamos que su actitud sobrada y casi burlona, hace evidente su flagrante impunidad.
@Olmosarcos_