Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
La presencia de Alejandro Armenta y el pleno del gabinete en el municipio de Zacatlán, gobernado por la edil Beatriz Sánchez el lunes de esta misma semana no debe pasar inadvertido. Se trata del cumplimiento de un conjunto de normas que debiera regir toda relación entre los diferentes niveles de gobierno que en forma legítima pretenden ofrecer mayores estándares en la calidad de vida para sus gobernados.
La mejores en términos de servicios públicos entre los que figuran demandas de incremento notable en la seguridad ciudadana, agua suficiente y de calidad, mejoramiento en los sistemas de alumbrado público o de recolección y confinamiento, como primeros renglones de una agenda ciudadana que por años fue soslayada por que el edil aquel no tenía una relación medianamente buena con el gobernador en turno, era una estampa cotidiana en la vida en el interior del estado.
Zacatlán ha tenido un repunte en la atracción de visitantes locales, foráneos y extranjeros que no se puede dejar de lado. Es resultado de la implementación de políticas públicas desde lo local, pasando por el estatal y la federación para promover a ese pueblo mágico como uno de los polos de mayor atractivo en la escena nacional. La articulación de esfuerzos ha sido permanente y los frutos están a la vista con el cierre de 2025, en que se contabilizaron poco menos de 1 millón de visitantes con una derrama de 900 millones de pesos.
Ese logro no fue el corte de caja de un esfuerzo aislado, sino de un conjunto de acciones que derivaron de programas de promoción que colocó a Puebla como el estado que obtuvo una derrama de 20 mil millones de pesos. Las estadísticas forman parte de un todo que puso en el renglón turístico una apuesta para complementar el dinamismo de otras ramas como la automotriz, que con todo y los vaivenes de los mercados internacionales también tuvieron resultados satisfactorios.
El reconocimiento recíproco, de Armenta por el trabajo hecho por la presidenta municipal y viceversa, sepulta también la maledicencia que sugería desde hace meses un distanciamiento político entre ambos actores de la vida pública estatal. El municipio serrano, que ha tenido una clase política acostumbrada a la especulación sin más elementos que el deseo insano de que a la presidenta municipal le vaya mal como un acto de desquite político, vive una realidad diferente.
Al relato, lo aniquiló el dato: en la ceremonia de entrega de patrullas y equipamiento para elementos uniformados, el gobernador reconoció el resultado del trabajo de la presidenta municipal. Beatriz Sánchez, por igual correspondió con la cortesía en una profesional de la política y esos gestos deberán sepultar especulaciones en el sentido de que el distanciamiento era insalvable, derivadas todas de lecturas imprecisas.
Y como en política la casualidad no tiene cabida, no se debe dejar pasar que Bety Sánchez, como otros ediles emanados de la coalición integrada por Morena-PT-Verde, camina con paso firma a la boleta electoral, en lo que podría ser la única y última vez que se permita la elección consecutiva por una lógica elemental, dada la juventud en la vida partidaria, el partido dominante carece aún de cuadros capaces de ofrecer buenos resultados que le permita que de manera legítima, ofrezca satisfactores palpables a sus pueblos. La ecuación es exacta y no admite réplica.
@FerMaldonadoMX