La editorial escribe Jesús Olmos
Las quejas por el transporte público en Puebla pasan por un sinnúmero de temas que es necesario revisar con lupa, al mismo tiempo que por solo subir a una unidad para poder vivir en carne propia la odisea.
Es imposible excluir a los concesionarios que con la solicitud de cuotas provocan que los conductores vayan por las vías a la más alta velocidad posible, para ganarse el pasaje y hacer los tiempos necesarios.
Es en ese momento es cuando más se exhiben los ruidos de los vehículos, la falta de pericia al conducir, la incomodidad de los asientos, la música a todo volumen, las ventanas inservibles y todo aquello que ha molestado y sigue molestando a los usuarios.
No solo es una cuestión del escritorio, también es de andar y de percibir, tal y cómo lo percibe el usuario la experiencia de usar el transporte público, si lo que se quiere es realmente mejorar.
@Olmosarcos_