Parabolica.mx escribe Fernando Maldonado
No existe otra forma de advertir la presencia en Puebla este viernes de Andrés Manuel López Obrador, sino al trasluz de la fiebre sucesoria. La histórica batalla del general Ignacio Zaragoza para impedir la invasión del ejército francés aquel 5 de mayo de 1862 debiera ser la razón primigenia, pero no lo será al menos para quienes prevén escenarios.
La razón descansa en los tiempos de sucesión que fueron adelantados por el propio Presidente de México en el contexto nacional y luego, en Puebla, por el mandatario Miguel Barbosa, fallecido en diciembre del año pasado. Ambos, curtidos en la marcha, la protesta y la izquierda sabían de la dimensión del arrojo.
Nada fue igual desde que cada quien en la CDMX o Casa Aguayo echó a andar el engranaje de la sucesión y desde que en 2022 se dio el banderazo de salida: las y los corredores viven una carrera de resistencia que los pone a prueba las 24 horas del día, en el ámbito público, pero también en el privado.
En ese contexto será imposible no buscar señales futuristas durante las horas que abarquen las ceremonias previstas para honrar a los próceres que dieron la batalla contra el ejército invasor hace 161 años y que permitió cubrir las armas de gloria, como cuenta la historia.
En el templete principal estará López Obrador acompañado del gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina y sus respectivos gabinetes e invitados especiales.
¿Qué lugar van ocupar los titulares de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, recién fustigador de Mario Delgado, el dirigente de Morena? ¿A qué lugar van a mandar al de Gobernación, Adán Augusto López Hernández?, otro aspirante a suceder a su paisano.
¿La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, protagonista en la carrera sucesoria, estará presente? ¿El jefe político del Senado de la República, Ricardo Monreal tendrá boleto para asistir a ese escaparate natural desde el bulevar 5 de Mayo?.
Nada escapará a la interpretación palaciega, la de los grupos de poder y especuladores profesionales en tiempos de la sucesión anticipada. Será el último Desfile del 5 de Mayo sin candidatos formales a cargos de Presidente y Gobernador de Puebla, según cálculos de quienes conocen vida interna, usos y costumbres del partido oficial en el poder.
Lo mismo ocurrirá con quienes compiten en la aldea. Los líderes del Congreso de la Unión, Alejandro Armenta por el Senado de la República e Ignacio Mier en la Cámara de Diputados; pero también María Luisa Albores, la secretaría de Medio Ambiente federal que ya levantó la mano, u Olivia Salomón, titular de Economía.
Pero en una de esas se cuelan los de oposición, como el edil panista Eduardo Rivera Pérez que ya admitió al columnista que “todo apunta” a que será candidato en 2024 por la gubernatura, pero tampoco se puede desechar a la senadora panista Nadia Navarro o la diputada federal Genoveva Huerta.
Del conjunto de personajes que se vean en el templete saldrá quien ocupe la oficina presidencial en Palacio Nacional, de eso no debe haber duda; y de los actores de la política poblana en ese mismo lugar, será quien compita por despachar en Casa Aguayo los próximos seis años.
Los futuristas del momento se podrá dar vuelo, que para este 5 de mayo la mesa estará puesta.
@FerMaldonadoMX