La farsa detrás de un labriego (II)

La farsa detrás de un labriego (II)
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabólica.mx escribe Fernando Maldonado

La aparición del “Toñín” Antonio Valente Martínez Fuentes, el presunto líder huachicolero en el triángulo rojo de Puebla en una fotografía en su perfil de Facebook con aspecto desafiante, rosto adusto enfundado en chamara de piel de marca y pulseras de oro sólo puede obedecer a un acuerdo, o que alguien con suficiente influencia intercedió.

El Toñín ha sido un usuario permanente de Facebook, plataforma a través de la cual ha desplegado desde hace meses una campaña de contra información para mantener comunicación con sus seguidores, entre ellos los habitantes de Palmarito Tochapan en Palmar de Bravo, en donde construyó base social.

La narrativa de este presunto delincuente que este fin de semana volvió a uso de su página de Facebook es la de un hombre humilde, trabajador del campo y casi inofensivo a quien el gobierno del estado considera uno de los principales líderes del robo de combustible desde que el Partido Acción Nacional gobernó el territorio.

Martínez Fuentes está lejos de ser un humilde labriego como asegura en cada oportunidad en que aparece en sus cuentas de redes sociales. No sólo por las evidencias sino porque existe prueba documental de la existencia de una riqueza acumulada que está muy lejos de ser obtenido con de sudor de su frente, montado en un tractor para la siembre de legumbres.

Además de la residencia localizada en la calle Vista Linda #605 en el muy exclusivo fraccionamiento La Vista en san Andrés Cholula con un valor de 9.5 millones de pesos, existen otras propiedades que lo colocan como un presunto evasor de impuestos, con tres viviendas de interés social en Cuautlancingo, por un monto de 3 millones de pesos y una bodega en la Central de Abasto de la capital, por otros 800 mil pesos.

Ese es el rostro que "El Toñín" ha omitido mostrar a sus seguidores y a quienes lo han querido ver en sus transmisiones en vivo, ya desde su lugar de origen, en el llamado Triángulo Rojo o desde las unidades habitacionales en donde suele aparecer como un “Chucho el roto” que provee de hortalizas a familias origen humilde o popular, como sucedió en diciembre de 2020.

Nada de eso aparece en declaraciones ante el Servicio de Administración Tributaria, como tampoco existen datos de los ingresos con los que este trabajador del campo, según su argumentación, ha adquirido esas propiedades, plenamente documentadas por autoridades investigadoras de orden federal.

Existe además evidencia documental de la existencia de un rancho en San Nicolás Buenos Aires con un valor de poco menos de 13 millones de pesos, una residencia en Quecholac por 4 millones; otra más en Xochimilco, en la capital del país por un valor similar y alrededor de 60 terrenos en Palmarito Tochapan, por 20 millones de pesos.

En total, el humilde labriego que se dice perseguido del régimen y “chivo expiatorio” poseería más de 54 millones de pesos en propiedades, sin contar con los 5 millones de pesos invertidos en la compra de maquinaria agrícola, para lo que ha utilizado a otras personas.

El nombre de quien aparece como poseedor de algunos de los bienes inmuebles, se mantiene en reserva pero de todo ello existe prueba documental. La pregunta es la misma: ¿Quién ayuda a este personaje a mantener ese blindaje que lo hace alardear en cada una de sus apariciones?

 

@FerMaldonadoMX