La abuela sicaria

La abuela sicaria
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.MX escribe Fernando Maldonado  

La abuela de más de 70 años -algunos medios le atribuyen 73 y otros 74 años de edad- que cautivó a las redes por haber dado muerte a dos presuntos invasores en el municipio de Chalco en el Estado de México no confirma que el país en el que vivimos todos los días no ha dejado de ser ese páramo de muerte y violencia que nos ha dado hogar durante generaciones. 

Una primera aproximación al caso que debe subrayarse es que la conducta de Carlota, la abuela que llega al inmueble con un revolver en mano, es el resultado de la obsolescencia de un sistema de impartición de justicia que disimula ante crímenes evidentes y se resiste a aplicar la ley, trátese de quien se trate. 

La adulta mayor que desciende de un auto, toma el arma en sus manos y abre fuego en contra de padre e hijo con una frialdad indescriptible, sugiere que previamente tuvo adiestramiento en el uso de armas de fuego. No solo por la precisión, sino por la postura que toma al tomar el arma, con dos manos, piernas bien plantadas y sin titubear, abre fuego. 

En la bitácora de las anomalías que refleja el estado emocional de una sociedad agraviada no puede faltar un fenómeno tan añejo como el sistema político mexicano, sin importar el partido que haya detentado el poder en turno, que simula la inexistencia de un problema sistémico en el modelo mexicano como la industria del despojo.

Ezzaú Márquez de 51 años y Justin Márquez, hijo del primero cuya edad al caer víctima mortal de Carlota, la abuelita, tenían antecedentes en materia de despojo. Dos generaciones dedicadas a robar propiedades que bien pudieron ser terrenos o viviendas, es la materialización la normalización de vivir fuera de ley y al límite.

Carlota por su parte, tampoco era la imagen fiel de la tierna abuela con bifocales sobre la mecedora que teje sin fin para el nieto. Fue exhibida con un grupo de probables narcomenudistas con una mesa dispuesta para exhibir las armas homicidas, dinero y bolsas de mariguana.

No solo parece haber recibido adiestramiento en el uso de las armas, sino también jurídica. Con más de 70 años de edad será difícil enfrente una penalidad larga y dentro del Reclusorio de Mujeres de Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México. La puerta para salir de esa circunstancia está entreabierta.

Es altamente probable que por tratar de una primo delincuente se le reduzca la pena, pero además existen otros atenuantes en el Código Penal: el estrés que vive una adulto mayor ante un comprobable caso de despojo de una propiedad.                 

La conducta de los usuarios de plataformas digitales no deja lugar a duda. Invocan a esa anciana convertida en doble homicida -el video confirma que ella fue quien accionó el revolver y luego se queda impávida ante los gritos de terror y dolor de la escena- como si se tratara de una heroína. 

Hay que matar, parece la consigna, como en el mejor momento de la ley del talión: ojo por ojos y diente por diente por un sistema de justicia obsoleto, quebrado y habitualmente proclive a ayudar al pudiente a despecho de quienes ocupan el último peldaño de la pirámide social en el país. De manera general, el homicidio de dos invasores de propiedad a manos de una abuela con capacidades de sicaria y una aplicación de la ley lenta y obesa es una pésima señal para idear el modelo con el que todos sueñan.

@FerMaldonadoMX